19 December 2010

Nuestro clamor

Enséñanos a orar oraciones suicidas.
Oraciones que atenten contra todos nuestros intereses y que se concentren tan solo en lo que tú deseas de nuestras vidas.
Enséñanos a renunciar a nosotros mismos, a entender que ni la cruz que tenemos que cargar es nuestra.
Sácanos de nuestra cárcel cultural, quita nuestros paradigmas, cambia nuestros modelos, rompe nuestras estructuras, nuestros corazones.
Revoluciona en nosotros todo lo viejo, que quizás alguna vez te fue útil pero ahora solo estorba. Cambia nuestras aspiraciones, que no soñemos lo que todos sueñan, que no pensemos en coches, celulares, computadoras, que entendamos que hay cosas más grandes. Que pensemos como lo haces tú, en empresas, en empleos, en proyectos, en arte, en cultura: que pensemos en el pecado todo el tiempo, y en cómo sacarlo de nuestro mundo.
Que nuestra aspiración máxima sea la muerte, por que será ella laque nos haga mártires ante tus ojos. Que podamos darte honra, y que entendamos que la única forma de vencer es teniendo batallas, que no hay forma de salir a la guerra que sin miedo. Quítanos el miedo a la muerte para que podamos aprovechar la vida.

Enséñanos, oh Dios, a orar oraciones suicidas. A entender que la gloria precede a la muerte.

Llévanos afuera a conquistar, a no tener miedo al debate, a sumergirnos en la oscuridad para ver si es cierto que somos luz.
Convencemos de ti, haznos hijos tuyos, que podamos conocerte, para entonces poder predicarte. No pedimos valentía, porque entendemos que somos demasiado ignorantes como para hablar con denuedo.
Pon en nosotros carga, que a ese yugo fácil que es el tuyo, añadamos los problemas de la gente, de las familias, de las naciones, esas sí que son cargas pesadas.
Que cuando alguien muera injustamente muera uno de los nuestros; que cada bala, cada bomba, cada atentado, arda en nuestros corazones (en nuestras mentes, Dios, en nuestras mentes); haznos sufrir, Señor, como sufrió Jesús antes de ser arrestado, cuando todavía nadie le ponía una mano encima, cuando su cuerpo estaba intacto.
Como sufrió Jesús en el espíritu, de tal forma que poco eran para él los latigazos.
Enséñanos Señor a entender la esencia suicida de la oración que hacemos cada día: "Hágase tu voluntad", pues tu voluntad es, Señor, muy distinta a lo que imaginamos.

1 comment:

  1. apenas ayer le preguntaba a titi que onda cunado decimos corazon ... (mente ) eso e da a todo sentido .. Y en cuanto a la voluntad relamente es muy diferente a lo que imaginamos ! Graciias RE :)

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